Crónica de Primal Scream

Tocar un lunes en Madrid, ante el bochorno insoportable de este caluroso junio, es jodido. Muy jodido si eres una banda que ha tocado el cielo como Primal Scream y lo haces ante una sala, la Riviera, medio vacio/llena -sírvase usted la copa-.

Recuerdo con especial alegría aquel concierto que ofreció la banda escocesa en el FIB de 2011 con motivo del 20 aniversario de su obra cumbre, Screamadelica (1991). Por entonces, la banda liderada por Bobby Gillespie, continuaba emocionando y sonando como un tiro con esa capacidad de emular a los Rolling. De alguna forma, seguían llevándonos de fiesta apoyados por esos himnos que les catapultó a lo más alto durante los noventa. Sin embargo, anoche, la sensación fue incompleta. Parecía que los Primal habían salido adormecidos, contagiados por las circunstancias y sin el ápice de grandiosidad y locura que les caracteriza.

A pesar de abrir con la estupenda Swastika eyes -tema que mezcla a la perfección electrónica y rock- que sirvió para calentar a los fans y volar en pedazos cualquier duda de su portentoso directo, fueron hilando un set irregular en el que únicamente sonaron dos canciones, (Feeling Like A) Demon Again y 100% or Nothing, del disco que venían a presentar, Chaosmosis (2016). Creo que Bobby, alma mater y principal sospechoso del éxito de los escoceses, salió desconectado; quizás desconcertado por el calor madrileño… aunque al público no parecía importarle; sobre todo en las primeras filas que aplaudían con ahínco cada movimiento de cuerpo -al más puro estilo Mick Jagger– y ese acompañamiento rítmico de sus inseparables maracas.

Foto: muzikalia.com

 

Y entonces llegó el éxtasis, la primera de las sonrisas de Mr. Gillespie con un tema que quiso dedicar al “gran” Cristiano Ronaldo. Fue en ese instante cuando comenzó la fiesta. La apisonadora Primal Scream demostraba porqué han sido los reyes, porqué cada recital suyo era motivo de celebración y porqué son capaces de incendiar una sala cuando les da la gana. Así sonaron Loaded, Country Girl y Rocks. Tres guantazos en toda regla que pusieron la primera guinda final al concierto.

Habían sonado 11 canciones y los Primal regresaban al escenario para entregarnos dos temas, I’m Losing More Than I’ll Ever Have, que supo a poco, y la sensacional Movin’ On Up, con la que nos metieron a todos en su bolsillo.

Todo hacía intuir que era el final de una noche que, de menos a más, supieron redirigir para deleite de los presentes. Aunque, no contentos y ante un público que jaleaba “oé oé oé oé”, volvieron al escenario para interpretar como segundo bis, Come Together, y ratificar porqué (nuevamente) pueden hacernos disfrutar cuando se creen lo que eran.

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