Menú degustación del Primavera Sound

Se entiende por menú degustación a la “agrupación relativamente grande de pequeños platos en una comida, cuya idea es la de dar al cliente la posibilidad de poder probar una amplia gama de alimentos que le proporcionen los sabores de una cocina en particular.”

Los festivales de música ofrecen a muchos en dosis reducidas. Regalan una visión general que puede abarcar desde un género musical concreto hasta toda (o casi toda) la escena musical. Los espectadores prueban un poco de cada cosa sin llegar al empacho y a diferencia de la actuación aislada, la variedad -bien seleccionada- permite hacerse una idea global de la panorámica, que luego poder desarrollar en conciertos de plato único.

Este sería, en desorden, mi alborotado menú degustación del Primavera Sound.

Foto: www.spin.com

 

Jamie XX tuvo el cuidado de empezar y cerrar el concierto pinchando sobre un tema suyo una canción de Frank Ocean, que era quien realmente tenía que tocar pero en último momento canceló. A mí me pareció una ocurrencia brillante y un gesto bastante fino con alguien que a fin de cuentas había dejado entre sollozos a muchos de sus fans. En el concierto construyó una narrativa de temas suaves melódicos y pelotazos rompepistas con los que la gente no podía parar de bailar. Dentro de la escenografía incluyó una bola de discoteca enorme sobre la que proyectaban unos rayos de luz finísimos que luego salían disparados al público. A mí me recordó a la bola de discoteca que revienta el techo de los conciertos de James Murphy y eso, entendido como un guiño a otro de los titanes de la música, me pareció de flipar.

 

Aphex Twin preparó una bomba de show audiovisual, con una música palpitante e imágenes distorsionadas tanto del público que coreaba en primera fila, como de personalidades sobrexplotadas en nuestros medios de comunicación. Desde Pablo Iglesias o Punset hasta El pequeño Nicolás, todos tuvieron su tiempo en la pantalla. Esa complicidad con el país que acoge es de absoluta genialidad.

La voz de Rosalía y guitarra de Refree levantaron al público del asiento y durante varios minutos ninguno de los presentes dejó de aplaudir. Ambos juntos, Rosalía y Raul, son producto bien armado. La guitarra nada ortodoxa y el cante flamenco mezclado con ese tono de voz aniñado y una estética urbana que casi recuerda más a la de una cantante de trap, tienen todas las papeletas del éxito. Sin embargo hay algo en esa mezcla, en esa niña que derrocha voz y ese músico agitador que la acompaña, que a resulta estremecedor.

Solange y su estética de los ’70 fue otra de las grandes damas y Marie Davidson, en escenario más pequeño, también merece mención especial. La sesión que va edificando con bases musicales a las que superpone en directo su voz es bastante espectacular.

Foto: Sergio Albert, Primavera Sound Festival

 

Kate Tempest, es para mí la única capaz de hacer recital en un festival de música sin que la gente pierda un segundo de atención. En lo que lleva de trayectoria ha sido nominada por su música al Mercury Prize y ganadora por sus textos del Ted Huges. Es especie única. Reina del spoken word y grandísimo regalo en esta edición.

Grace Jones, a sus 69 años, salió al escenario con el cuerpo pintado a rayas gruesas blancas y una especie corona que a mí me parecía de hojas o serpentinas y le daba un aspecto mezcla de hechicera y leona envuelta en ritmos jamaicanos. Fue valiente, distinguida, enternecedora y feroz.

Foto: Eric Pàmies, Primavera Sound Festival

 

Arcade Fire no defraudaron con sus temas multiinstrumentales y esa forma sutil y absolutamente maravillosa que tienen Win Butler y Regine de pasarse y devolverse la canción.

Talabot suavizó a Bowman en su cierre conjunto del anfiteatro y la combinación de ambos hizo imposible parar de mover los pies. Talabot sin él, en su disco-set anual, fue de una riqueza infinita. Tiene una cultura musical y una elegancia al comisariar, que uno no puede más que rendirse y hacerle ovación. Es una divinidad. Hernik Schwarz estalló y sorprendió con una selección exquisita y Dustin, como era de esperar, hizo magia con un techno finísimo en el cierre del showcase de Hivern.

Foto: Dani Cantò, Primavera Sound Festival

 

Todo menú degustación se potencia con las personas que acompañan y con quienes compartes muecas de felicidad cuando piensas ‘este grupo me hará estallar (de amor)’ o estableces miradas que complicidad que después construirán el imaginario de recuerdos compartidos.

Es la suma de todo eso -selección musical y comidistas- lo que ha hecho que la edición de este año sea especial.

Marie Moulin

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