Tiempos con Versos: El sexo de los ángeles

Según el informe entregado por la International Disability Alliance al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas, ”los derechos de salud sexual y reproductiva de las personas con discapacidad han sido tradicionalmente negados, ignorados o, en el mejor de los casos, mal interpretados por los profesionales de la medicina y de la salud, los políticos y la sociedad en general”. El informe denuncia que el modelo médico imperante sigue considerando a las personas con cualquier tipo de discapacidad como “incapaces o no aptas para participar en la actividad sexual y para ejercer los derechos y responsabilidades parentales”. Lamenta que se les considere “indignas” de ser informadas y educadas acerca de sus derechos sexuales y reproductivos. En España viven más de cuatro millones de personas (el 60% mujeres) consideradas ángeles sin sexo, que se ven empujadas a reprimir el más puro reflejo de su naturaleza humana.

 

Me sentencian no-humano.
Mármol sin tacto, mi cuerpo.
Tan puro como la muerte.
Ángel.

Muero verde en el árbol,
jamás maduro,
nunca habrá de embriagar
mi jugo ajenos labios.

Desterrado al edén de la infancia eterna.
Quedó expiado de mi carne
el original pecado, y fui,
bautizado en el marginal milagro
de lo extraño.

No compartirán su cáliz,
su dulce vino profano.
– De acá no beben los ángeles,
advierten sus fálicas voces.
Pero cal se vuelve en mis muelas
el agua bendita,
pira bautismal donde incendiar mi llaga,
abrevadero de los humillados.

¡Que no quiero la concha,
quiero la ubre!

Ángel.
Mártir
ángel
castrado.

Extirparon todo sudor
del génesis de mi sangre;
allá no ardieron los pétalos,
no hubo alud de lenguas o de lluvias,
no se forjó el aliento entre dos valles.
Negado de útero primitivo,
me alumbran palomas pálidas,
y repudiado,
ardo en la lumbre virginal
del resentido.

Los ángeles no tienen sexo,
repiten obscenamente.

Eunucos, los ángeles.
Infantes siempre. 

Los ángeles no tienen sexo.
Braman púdicamente
y públicamente,
como ante la carroña el buitre,
como hienas excitadas,
comen sin reparo
del mutilado sexo.

Me sentencian no-humano.
Y yo eyaculo mi sentencia:
sexo o barbarie.

discapacitadosFoto: discapacidadrosario.blogspot.com.ar

 

Saúl Flores Martínez

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