Tiempos con Versos: Suicidas

Miremos a nuestro alrededor. ¿Acaso somos capaces de ver algo más que a nosotros mismos? Enfermos de ego, ya sólo alcanzamos a ver nuestro reflejo cuando miramos en las pupilas de otro. Vivimos la era de la confusión. Nos aturden con ruido. Nos desinforman hasta ahogarnos en indiferencia. Pareciera que vivimos inmunes al horror. Pareciera que vivimos ajenos a nuestra propia vida.  Perdimos la transcendencia de la existencia más allá de nuestro propio ombligo y en él nos desterramos. Esperando, parece, al día de nuestro entierro. Miremos a nuestro alrededor, si es que somos capaces. Y salvemos el mundo.

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, 
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar por mí.”

 Martin Niemöller

 

No es más feroz el verdugo
que a piel de bala asesina,
que aquel que adentro nos habita
y nos ata de por vida
a un sepulcral silencio.

Sin redención ni clemencia
somos hijos de un mismo crimen.
Empuñamos el puñal
que hundimos en nuestro torax
y mancillamos nuestras manos
con la sangre
que a fuerza de soga
ahoga nuestro cuello.

Víctimas del ciclo vital de la indiferencia:
se iluminan las pantallas, se apagan nuestras consciencias.
Abocados a un eterno retorno,
ya no nos queda espacio ni tiempo
para el abrazo de los cuerpos,
porosos los labios se ajan
de saberse sin besos,
sin versos que derritan
el aciago hielo
de este intratable invierno.

Han hecho de nuestras pieles
módulos de internamiento.
Construyen del aire
muros de vidrio
y nos aíslan,
y nos alejan del otro
igual que de nosotros mismos.

Ya no quedan pueblos
que subleven los huesos de sus abuelos
y agiten desde ultratumba
la dictadura del tiempo.
Pues es censura la historia,
cuando la verdad es mentira.
Somos pueblos sin vida,
somos pueblos sin memoria
porque la desmemoria asesina.
Y de vuelta al eterno retorno,
somos testigos de aquel
que hacia la muerte camina.
Si todos somos el preso
y nadie sale en su ayuda,
de un mismo cadáver
todos somos verdugos.

Y todos somos suicidas.

cruzFoto: docplayer.es

Saúl Flores

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