The Other Kids

“He tenido la suerte de criarme en una zona difícil donde no sólo aprendes de fútbol, sino también de la vida. Recuerdo un montón de niños pobres de diferentes razas y a gente haciendo lo imposible para sobrevivir al día a día”

Zinedine Zidane

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El pasado domingo asistí al estreno mundial del documentalThe Other Kids” en la Cineteca del Matadero (Madrid) dentro de la XIII edición de DocumentaMadrid. La ópera prima del director, productor y actor madrileño, Pablo de la Chica, es un ejercicio de reflexión visto desde los ojos de un país, Uganda, y de los niños que allí luchan por un futuro mejor.

En el continente africano, el fútbol es el medio perfecto para alcanzar una vida digna que permita estudiar y escapar de la pobreza. En este contexto nos enfrentamos a una cinta que, con una cuidadísima fotografía, nos enseña la ilusión de unos críos que no dejan de sonreír y perseguir sus sueños; sueños que tienen como punto de referencia a la selección española y en especial a su delantero Fernando Torres.

Hemos podido entrevistar a Pablo y este ha sido el resultado.

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– En primer lugar, tengo que preguntarte por qué elegiste Uganda como foco de tu documental.

Un recorte de periódico en la prensa deportiva en el año 2007 me llamo la atención y lo guardé en una pequeña agenda donde guardo noticas y apuntes que necesito investigar como actor o productor. En aquella época estaba trabajando con varias ONG y niños, y era algo que me tocaba especialmente, así que comencé una aproximación a los protagonistas, pero hasta 2011 no encontré el teléfono de uno de ellos. Este trabajo de documentación me llevó a Uganda y fue entonces cuando, casi de manera kamikaze, me preparé para rodar.

– Estamos ante una historia de supervivencia, sueños y solidaridad, ¿qué querías transmitir al espectador?

Es algo que he visto más de una vez en más de un país. Utilizar el fútbol como un modelo de desarrollo y de integración. El fútbol es un deporte que, durante el breve periodo de tiempo que se está practicando, crea un pequeño espacio temporal, algo mágico, donde puedes olvidarte de tus problemas, de la situación en la que vives y puedes llegar a disfrutar, incluso en las situaciones más complicadas. Yo lo he podido ver en un campo de refugiados y era algo extraordinario. Esa magia es la esencia del deporte.

– A lo largo de la cinta somos partícipes del universo de unos niños desfavorecidos que a duras penas tienen para comer, ¿querías reflejar la miseria o por encima de todo una ilusión, una esperanza? 

Mi premisa siempre fue no buscar, no incidir ni caer en la “pornomiseria” bajo ningún concepto. La pobreza está ahí, es la realidad y no puedes bajo ningún concepto evadirla, pero sí puedes intentar no incidir en ella y regodearte. Lo fácil hubiera sido grabar a los niños abandonados del vertedero rebuscando en la basura, o las mutilaciones del norte de Uganda, o muchas otras cosas. Pero, ¿para qué? Quería buscar esa sonrisa en Reagan, ese esfuerzo, esa lucha de todo ese equipo de niños que no deja de sonreír. Buscar lo bueno de las cosas y poner algo de luz. Creo sinceramente que el mundo necesita buscar cosas positivas en estos momentos tan oscuros que nos rodean.

– ¿Sigues en contacto con los niños? ¿Hay alguna forma a través de la cual podamos destinar fondos para su manutención?

Hablamos hace unos días con ellos, estamos conectados con su entrenador y con nuestro asistente allí. Nos mantienen informados. Ahora están acabando las clases antes de las vacaciones y van a empezar a jugar más torneos.

Para ayudarles creo que debe ser mediante pequeñas ONG que trabajan directamente en la zona. Organizaciones como Kelele África o Amigos Solidarios, al trabajar en el terreno, pueden hacerles llegar el dinero o la ayuda de manera efectiva y así evitar intermediarios o robos. Así es más fácil poder ver cómo tu aportación llega. Nosotros estamos organizando algo para ir de manera directa, e incluso poder traerles a jugar en vacaciones.

– El esfuerzo es una de las máximas en esta vida, ¿cuánto tiempo te ha ocupado tener lista la película? ¿Cómo ha sido tu experiencia con la selección española de fútbol y tus vivencias en el continente vecino?

Desde el desarrollo previo a rodar, que es el inicio real de rodaje, nos ha costado casi 5 años a todos, pues es trabajo de un gran equipo, no solo mío. Muchas luchas, financiación y sobretodo no rendirse jamás para acabar el proyecto y conseguir contar esta historia. Me lo repetía diariamente.

Mi experiencia con los futbolistas ha sido muy gratificante y sobretodo reveladora. Porque al entrevistarles y hablar sobre infancia, fútbol base y sueños, ves una implicación especial en todos, un compromiso por nuestra historia. Saber que en ese nivel del fútbol puedes encontrar a futbolistas que creen en el mensaje del documental nos hizo sentir que estábamos en el buen camino.

– Llegados a este punto, tengo que felicitarte por tu trabajo, ¿qué podemos esperar de Pablo en nuevos proyectos? ¿Quiénes son tus referentes cinematográficos?

¡Gracias! Pero quiero dejar claro que esto es de todo el equipo que se ha dejado el tiempo y la salud en sacar el documental adelante. Se lo debo a todos ellos.

Sobre trabajo, en Salon Indien Films (coproductora de ‘The Other Kids’) estamos sin parar. Tenemos proyectos como “Dystopia” que dirige mi socio Rau García; un documental en postproducción coproducido con Chile titulado “Papa Outsider” y dirigido por Victoria Paz; “Suárez” de Guillermo Logar; o “Niebla” en coproducción con Argentina y en fase de desarrollo. A nivel más personal tengo un proyecto sobre el que aún no puedo desvelar nada, pero estaré en la dirección. Ante todo tenemos ganas de coproducir y de seguir aprendiendo.

Mis referentes cinematográficos son diversos, pues no solo son cineastas, pueden ser otro tipo de artistas, o fotoperiodismo de guerra. Debo reconocer que últimamente me fijo en Joshua Oppenheimer, Orlando von Einsiedel, Paolo Sorrentino, Thomas Winterberg…

– Por último, ¿qué opinas del modelo de negocio del fútbol español? La pelota sigue corriendo y los sueldos son inconcebibles.

No me parece mal en algunos casos. Creo que debemos entender el fútbol como una industria al hablar de estos temas, al igual que el cine. Me explico: si un jugador o un actor gana una burrada en comparación a la sociedad, deberá ser alguien que reporta económicamente más en su club o dentro de su producción cinematográfica, y paralelamente genere trabajo. Por ejemplo, Messi o DiCaprio hacen que por el simple hecho de estar, en un club o en una película, sea rentable. ¿A quién no le gustaría tener a DiCaprio en su película y saber que todo el mundo va a cobrar desde el minuto 1? ¿O a Messi para que marque 50 goles y venda tantas camisetas que pague su sueldo? Lo que no entiendo es que tengamos a gente en equipos de cantera con diferencias salariales tan abrumadoras, o gente que cobre muchísimo y no dé un palo al agua, las deudas de los clubs con hacienda o los temas fiscales… Creo que debemos diferenciar.

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