Tiempos con Versos: Perdemos las palabras

El otro día, tras una intensa tarde de footing o running, no pude sino reflexionar, y como ocurre en los últimos tiempos, es esa reflexión la que da sentido al poema que les muestro. Por supuesto, antes de presentarles esta humilde reflexión, tuve a bien redactar varios papers, ya saben, borradores. Incluso enviar algún report con el que justificar este pequeño speech… Aunque bueno, pensándolo mejor no me gustaría ejercer de spoiler de mi propio trabajo, les dejo con mi poesía del lunes. No duden en darme feedback, y a ser posible, spameen a sus contactos. Creo que el mensaje que hoy les quiero transmitir, es importante y necesario.

-¡Doctor doctor!
He venido tan rápido,
en un suspiro
¿Es grave?
¿Se recuperará?
¡Oh Dios mío!
Apenas esta reconocible,
es tan sólo un espejismo,
un recuerdo, un fantasma.

No es ni un mínimo
de lo que solía ser.
¿Dónde estás?
¡No te rindas!
Eres tan bella,
¡Ni pensar que tan frágil!
¡A tu edad estos sustos,
tras todos tus esfuerzos!
¿Y son estos los frutos
que humildemente recoges?
Sin duda no te lo mereces

¡Doctor, doctor,
por favor dígame!
¿Qué le sucede?
-Mentirle no puedo
y la verdad, es grave.
Reconocer el problema
fue fácil,
pero para tratarlo…
no se, me cuesta enormemente.

¡Tal vez sea tarde!
-¡Pero tiene que intentarlo!
Dígame doctor
¿Qué le sucede?
– Un imperialismo,
disfrazado de globalización,
ataca desde dentro.

La economía del tiempo
corre por sus venas,
y la publicidad
inunda sus espacios.
El desvalor es incalculable,
sufre de falta de atención,
de cariño.
Echa en falta amantes
que recorran su interior,
que dibujen otra vez
la tradición,
para que esta pueda
volver a renovarse.

Que se adapte
y no se la mutile
que se funda,
que se mezcle,
¡Que baile!
No que se la aplaste,
que se la ate a un yugo
insoportable.

-Oh Dios mío,
mi castellano,
mi preciosa lengua.
Doctor no deje que muera,
siempre habrá quien la escriba.
Se lo juro,
siempre habrá quien la hable.

-Es una epidemia amigo,
en Sudamérica los daños
son también horribles,
en Centroamérica,
tal vez irreparables.
La lengua del dinero
es una afección imparable.
-Tiene usted razón doctor.
Discúlpeme las lágrimas.

len

Foto: www.dailymail.co.uk

 

Álvaro Frobisher

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Una respuesta a Tiempos con Versos: Perdemos las palabras

  1. goyoblanco dijo:

    Poesía urgente y necesaria

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