Sobre escritura, música y vida con Patricia Valley

Conocí a Patricia como escritora, leyéndola. A pesar de descubrir más tarde la belleza que desprendía su físico, me siguieron interesando infinitamente más las (de)construcciones mentales que provocaban todo aquello.

Parece que tiene cierta lógica que se licenciara en periodismo, pero no era suficiente. Ella concibe la vida ligada al arte y sus aptitudes le han permitido explorar distintos campos. Son más conocidas sus facetas de modelo y actriz, sobre todo después de estrenar el corto ‘Vale’ de Alejandro Amenábar el verano pasado; aunque hoy hemos venido a hablar de su libro y de la incesante búsqueda creativa que se esconde tras esa “fachada”. Un libro que aún tiene forma de blog y que en sus últimas páginas vitales se adentra en un nuevo jardín ya conocido: la música.

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Foto: Rubén Díez

 

Tras una primera toma de contacto, quedamos en unas instalaciones industriales abandonadas con Rubén Díez. Gran fotógrafo que no dudo que conseguirá nuestro objetivo: captar para la ocasión unas instantáneas que reflejen el caótico y poético mundo interior de Patricia; ese que más tarde, entre cerveza y cigarrillos de liar, me explica con detalle en su salón-estudio…

– Para situarnos un poco, ¿de qué manera se han ido sucediendo en ti esas distintas inquietudes artísticas que han dado lugar a la Patricia Valley de hoy?

Lo primero fue la música, en mi casa siempre ha tenido un lugar protagonista; tanto a mi padre como a mi madre les encanta, pero mi padre es un melómano de primera. Con 7 años entré en el coro del colegio. Nunca me había planteado siquiera que cantase bien, aunque no paraba de hacerlo todo el día por lo que me cuentan. Mi madre me animó a presentarme a la prueba, me eligieron y estuve allí ocho años. Después vinieron las clases de violín, solfeo, etc. La verdad es que no se me daba nada bien y sentí que debía dejarlo antes de cogerle manía. También sentí que tenía que haber otra forma, que esa no sería la única de hacer música, y fue un alivio llegar a esa conclusión aunque pasaron muchos años hasta poder ver que así es. La escritura apareció durante el instituto porque me aburría muchísimo en clase. Siempre he sido bastante dispersa, entonces me dedicaba a escribir; de cualquier cosa, me daba igual, era mi vía de escape. Para mí el colegio, el instituto y la universidad fueron una cárcel. Finalmente tomé contacto con la interpretación al entrar en el grupo de teatro del instituto, animada por mi profesor de literatura Manuel Alfayate. No fue la mejor primera toma de contacto, ya que no hice muy buenas migas con el “maestro” escenográfico. Ningún profesor debería ser un frustrado de su profesión, en fin…

– James Dean dijo: “ni siquiera pretendo ser ‘el mejor’. Quiero volar tan alto que nadie pueda alcanzarme. No para demostrar nada, solo quiero llegar a donde se debe llegar cuando entregas tu vida entera y todo lo que eres a una única cosa”. Tú, en cambio, de momento exploras varios frentes: ¿qué fin artístico o personal hay detrás de esa exploración y convicción de dedicar tu vida a lo creativo?

Tengo el “simple” objetivo de encontrar algo que me haga jodidamente feliz. Que haga que pierda o cambie el concepto de necesidad y que me haga ser, en tal caso, únicamente dependiente de mí y de lo que yo pueda generar a nivel creativo. No sé cómo saldrá, ni si lo haré bien o mal. Pero si, precisamente, he cambiado tantas veces de decisión en el área profesional, o he decidido empezar a explorar más cosas, es por eso; porque lo que tenía entre manos en cierto modo no me estaba haciendo feliz. Creo que cuando quieres dedicar tu vida a un trabajo, y más cuando ese trabajo usa y se nutre de expresar las emociones, tal labor debe causar de todo menos apatía; debes llorar por él, por su esfuerzo, y debes celebrar cada resultado como si fuese el año nuevo chino. En mi cabeza debe ser así porque, aunque suene muy tétrico y muy chungo, un día te levantas por la mañana y estás jodidamente sólo. Y si tampoco eres capaz de generar tu propia satisfacción a tu manera – que en mi caso es través de lo artístico – el mundo se vuelve un lugar muy hostil.

2Foto: Rubén Díez


– Centrándonos ahora en tu faceta de escritora, cuéntanos cómo surge tu blog
“Los Nativos de Nowhere” y de qué está hecha la inspiración que te lleva a escribir esos textos. 

No era algo que tuviera en mente, simplemente un día con 18 años le pasé un texto a un chico con el que estaba saliendo y me dijo: “Patri, esto es muy bueno”. Algunos profesores ya me habían hecho comentarios positivos al respecto, pero esa fue la primera vez que alguien me leyó de una forma más personal y me dijo eso; que le gustaba, que era buena. Entonces me lo creí un poco, me dio algo de confianza – al margen de saber que era mi novio y que también me lo diría porque me quería mucho [risas] -, y me lancé a crear el blog para ir volcando todo lo que ya tenía escrito. Por un lado, para no perderlo porque soy un desastre; y, por otro, para ir soltando ahí cosas nuevas en vez de dejar que se pudriesen en el escritorio del ordenador o en una hoja – no llevo ni la cuenta de los textos en papel que habré perdido. El contenido se nutre de experiencias propias y ajenas. Me sirve para entenderme pero no en un sentido autobiográfico, sino para tener de alguna forma la obligación de llegar a conclusiones a partir de las reflexiones. Al ser algo a lo que puede acceder cualquiera no puede ser un sitio donde piensas en voz alta sin más, hay un trabajo previo a lo que se publica finalmente y debe estar abierto al diálogo interno y externo del lector. También es una manera de ordenar las ideas sobre la visión que tienes de tu realidad, del mundo y de lo que estás viviendo. Me ayuda mucho porque no entiendo nada muchas veces y tenía dos opciones: o acababa intoxicándome con todo eso – y me volvía muy destructiva – o buscaba una vía de entendimiento. Y fue la escritura, fue el blog.

– Me consta que, quizá a consecuencia de lo que nos acabas de contar, el proceso de escribir es para ti en ocasiones algo traumático y tus textos pueden resultar aparentemente inconexos y hasta surrealistas. Cuéntanos cómo es ese proceso de llegar a ellos: si es caótico y aleatorio o si hay un cierto orden detrás mediante el que conectas las ideas.

Esto es algo que me ha dicho mucha gente y de hecho, al principio, llegué a pensar que no sabía escribir o que no sabía darle forma a un relato. Pero leyendo a otros autores me di cuenta de que este tipo de escritura es igual de válida que una novela con su principio, su nudo y su desenlace. Entiendo que es algo tan interno y personal que muchas veces pueda parecer que carece de forma, de significado o sentido; pero no. Para cada texto puedo pasarme días recolectando conceptos, me vuelvo loca. Empiezo a escribir una idea, otra idea, otra, otra… Entonces, sin darte cuenta – que es lo más maravilloso que me ha pasado con la escritura -, caes en que habías escrito sobre cinco ideas completamente diferentes en primera instancia que de repente se ordenan solas; como si escondiesen una combinación dentro de ellas mismas y una fuera el número 2, la otra el 4 y la otra el 6; y todas fuesen pares porque al final, si eres tú y has escrito desde ti, la verdad encaja. No sabes cómo pero encaja. Y que lo hagas desde ti no quiere decir que escribas sobre ti, repito. Obviamente, si quieres hacer de lo que escribes algo un poco más serio, hay que echarle tiempo y tiene que tener cierto sentido y trabajo de fondo dentro de lo inconexo o repentino que pueda parecer. Todo lo que escribo tiene una conexión. Creo algo y lo expongo, a partir de ahí el lector que vuele y lo interprete como quiera. Yo siempre intento expresarme de la forma más cercana posible a mi interpretación, pero la realidad del lector puede ser otra. ¡Vaya rollazo padre!

– ¡Para nada! Pero aprovechamos para cambiar de tercio… En cuanto a la música, que es precisamente la primera faceta artística que llegó a ti y en la que más estás trabajando actualmente, ¿qué te ha hecho volver a ella?

A la música le tengo un respeto inmenso, tan inmenso que al final el respeto se convirtió en miedo a empezar a hacerlo. Ser realmente músico es muy difícil y yo no me considero músico para nada, me considero una persona que ama algo. Es un amor súper puro que nunca he experimentado por nadie ni por nada y para mi ese simple hecho es suficiente como para hacer el esfuerzo de saber si es recíproco. [risas] Llevaba muchos años rodeándome de músicos y escuchando música pero, obviamente, no te conviertes en músico por ósmosis. Llegó un punto en el que me molestaba rodearme de música y no estar en ella – segunda parte del culebrón: celos [risas]-. Iba a conciertos y empecé a no disfrutarlos tanto porque todo el rato deseaba poder sentir en algún momento lo que era hacer tuyo ese momento – tercera parte: posesión -. Entonces me dije: “no sé cómo pero estoy enamorada y quiero que pase”. Y aquí viene la parte del culebrón en la que me encuentro ahora: la lucha y la recuperación del amor en un estado puro. [risas]

– No suena mal, pero… ¿A qué suena en concreto Patricia Valley? En cuanto al tipo de música que te influencia y el sonido que estás construyendo.

No sé muy bien cómo contestar a esta pregunta. Creo que cuando escucho un tema soy capaz de asociarlo a un género u otro pero cuando te escuchas a ti, no tienes ni idea de qué género exacto estarás haciendo. Partimos de que tiene una base electrónica, intento que sea un poco experimental y algo oscurillo, que a mí eso me encanta. Para entenderte mejor en ese sentido siempre es bueno centrarte en quiénes son tus referentes y yo distingo entre – esto me lo saco yo de la manga – los referentes de vida y los referentes objetivos. Un referente de vida para mi es por ejemplo Led Zeppelin, seguro que en algún lugar del córtex ha hecho que me gusten más unos sonidos que otros durante el proceso de producción; pero yo no hago rock, ni podré tener nunca la voz de Robert Plant. Aunque obviamente, después de las Spice Girls, lo primero que me hizo flipar fue el rock, mi padre hizo muy buen trabajo. Y por electrónica entiendo un amplísimo campo lleno de subgéneros que se aleja del estereotipo al que la mayoría de gente, al menos en España, la asocia. Grupos a los que me encantaría me encantaría poder “parecerme”… Buf, te podría decir mil: Portishead, Massive Attack, James Blake, Fka Twigs, Trentemøller, Tokimonsta, Teebs, Flying Lotus, Mount Kimbie, Alif Tree, Banks, Death in Vegas… Pero si tiro de años mozos son eso, otro tipo de referentes: Led Zeppelin, Pink Floyd, Alice In Chains, Slipknot o Marilyn Manson, Leonard Cohen, Silverchair… Entro en colapso, ¡BASTA! [risas].

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Foto: Rubén Díez

 

Por circunstancias de la vida hoy en día te encuentras más involucrada en tu faceta de actriz y modelo. ¿Cómo te ves en el mundo de la imagen y hasta qué punto crees que favorece o perjudica al desarrollo de tu ‘yo’ escritora y musical?

Creo que, en contra de lo que la mayoría de la gente piensa, perjudica más que ayuda. Es decir, creo que la gente piensa que lo importante es estar, estar ahí, de la forma que sea pero visible. Es cierto que gracias a eso muchas veces te surgen oportunidades que por el contrario quizá no saldrían. El conflicto viene cuando tienes muy claro de qué manera no quieres que se te vea y, sin embargo, muchas veces no te quedan más narices que hacerlo. Porque necesitas el dinero y el tiempo para invertirlos luego en tus proyectos más personales y es lo que hay. También tengo que decir que no puedo considerarme una pobrecita que tiene que trabajar de modelo y actriz para sobrevivir. No. Soy una AFORTUNADA, en mayúsculas. Este trabajo me permite tener más tiempo, cuando lo tengo, que otro tipo de empleo. La parte negativa es la de la incertidumbre de que nunca sabes si vas a trabajar el mes siguiente. Y lo más complicado para mí es – tras acabar una semana de fotos, de rodaje o de haber estado viajando – volver a conectar con tu otra vida; como empezar el gimnasio cada dos semanas, el doble de esfuerzo.

– Y con esta velocidad a la que se ha puesto la vida, ¿cuál es tu visión sobre las formas de comunicación actuales y en qué medida crees que la calidad de la música y la escritura se ve afectada por las tecnologías y el ritmo acelerado de la información?

Ayuda en el sentido de que el método de difusión ha cambiado y se puede llegar de forma masiva a muchos lugares y a mucha gente. El problema es que no eres el único que puede hacerlo y se produce una saturación de información; o de talentos. Cuando esto ocurre el proceso de criba es más complicado porque hay más cosas de mayor y de menor calidad, pero eso también obliga a que la música tenga que ser más música y la escritura más escritura, etc. Como si la nota de corte que antes estaba en un 7 hubiera subido a 9.5; y si no, no entras.

– Una rápida: dinos algo que te fascine, algo que te horrorice y algo que debería inventarse.

Me fascina la luz. A riesgo de que suene a tópico, pero es la pura verdad, me horroriza la violencia y el abuso físico y mental. Algo que se debería inventar… Se debería inventar la manera de eliminar las religiones.

– Para terminar y dejarnos con alguna recomendación, dinos el mejor libro que recuerdas haber leído y el mejor concierto al que hayas ido y por qué.  

El mejor libro que recuerdo haber leído – y hasta ahora lo digo siempre – es El milagro de la Rosa de Jean Genet, porque me fascina Jean y tiene un mundo interior en el que me veo muy reflejada. Lo del concierto es un poco raro porque no era uno de “mis grupos” por aquel entonces, pero fue el de New Order en el Coachella de 2013. Iba tranqui, acompañando a un amigo al que le encantaban y de repente fue como: “¡¿Perdona?!”. Me lo pasé increíble. Gran parte de los conciertos que más he disfrutado han sido aquellos que no esperaba ver y casi siempre en algún festival. Por ejemplo Chic, que es la cosa más hortera y maravillosa del mundo. Qué musicazos, qué explosión de color en medio de la oscuridad del Sónar. Me hicieron bailar casi dos horas. ¿Tú sabes lo que es que todavía alguien te haga bailar en 2014? Pues casi tan difícil como que alguien se curre tanto una entrevista como lo has hecho tú; así que, Ester, ¡GRACIAS!

4Foto: Rubén Díez

 

Gracias a Patricia y a Rubén por unir fuerzas y ayudarme a darle forma a este reportaje, que no es sino una sugerencia más para descubrir miradas, lecturas, escuchar nuevos sonidos, bailar o no olvidar que nunca hay que dejar de intentar encontrar eso que les haga jodidamente felices; a pesar de lo que ponga en su expediente académico, de lo que otros esperen de ustedes.

Ester Novo

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Una respuesta a Sobre escritura, música y vida con Patricia Valley

  1. Ole chicos! Mil gracias, me ha hecho muy feliz

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