Tiempos con Versos: La dictadura de la piel

Abran los ojos y miren a su alrededor. Podrán comprobar que vivimos en la dictadura de la piel. La piel es suficiente para crear enemigos; la piel basta para enamorarse; la piel, por desgracia, es cuánto somos hoy en día. Abro los ojos y miro a mi alrededor. Aterrorizado, me pregunto: ¿Qué queda del ser humano, si sólo juzgamos las capas superficiales? Vivir en este mundo de apariencias, de prejuicios y de estereotipos terminará por destruirnos, porque olvidaremos que lo único que nos hace humanos, está bajo la piel. Digan NO al racismo. Digan NO a la dictadura de la piel. Que los ojos no engañen; ciérrenlos y miren en su interior antes de juzgar a nadie.

Con la casa a oscuras,
descubro que mi piel
es una farsa
que pronto se deshace y se disipa.

No alcanzo a percibirla
y mis ojos se buscan
sin saber definirme
en un contorno.

Intuyo que mi piel
es incolora,
tan clara o tan oscura
como otra fuera
en este mismo cuarto.

Descubro que mi piel
es transmutable,
lo mismo que mi amor
o mis ideas.

En la piel
tan solo queda
lo finito
porque la piel
es un aliento desvaído
que muere con el tiempo
y diariamente muere
desapareciendo a oscuras.

A oscuras,
dejo la piel desvestida
por el suelo
y etéreo sobre mí
me siento libre,
porque la piel no es más
que próximas cenizas.

Intuyo que mi piel
es la frontera
que en mi interior
guarda un exilio.
Y preso en mi piel
no sé si soy
lo que tus ojos ven
o lo que no puede mostrarse
sin palabras.

Mi piel no quiero ser,
porque mi piel no queda
cuando todo se apaga.
Tal vez,
tan solo soy mi voz,
mi mente
o mi memoria,
que me invitan a conocer
con las ventanas cerradas
y las bombillas fundidas
para no confundir la piel
con las personas.

Porque, ¿qué magnitud tiene
lo que mis manos escriban
sino hay otro corazón
que lo reinvente?

¿Y qué belleza esconde mi piel
sino hay otra piel
que la desnude?

La geografia mortal
de nuestros cuerpos
solo cobra sentido
si se abrazan.

Sólo es válida la piel
si nos abriga.
El odio hacia la piel
es ignorancia,
el miedo hacia la piel
es injusticia.

La piel es el terreno
donde amarse
y quién no quiera entenderlo
que me diga de qué color es su piel
cuando está a oscuras.

Quizá termine por odiarse a sí mismo.

niñ

Foto: emmascrivener.net

 

Saúl Flores Martínez

 

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