Tiempos con Versos: El efecto aspirina

Este poema fue escrito unos días después de los terribles atentados en París el 13 de Noviembre del pasado año. Es una pequeña autocrítica a la manera tan superficial de afrontar los conflictos en estos tiempos tan mediáticos. Tan inmediato es nuestro conocimiento sobre ciertos temas de actualidad como inmediata la forma en la que desaparecen de nuestra memoria. Aspirina en forma de parafernalia para aliviar el dolor inmediato y no hacer frente a las enfermedades que sacuden nuestra era. 

 

Escribo con las manos manchadas
de hipocresía.
Sentado, a los pies de la cama
mientras cae la noche temprana
en mi Noviembre otoñal
de color europeo y tranquilo.

Tras mi cristal.
La quietud
del que se sabe seguro.
Lejos del silbido de las balas.
Lejos del olor a metal
que tiñe las calles
sedientas de guerra.

Porque anteayer,
todos fuimos París.
Pero hoy nadie es Mali
ni Nigeria.
Porque hasta para los muertos
también existen las clases.

Y encima este sábado
hay Clásico.
Y si ayer éramos todos expertos
en política internacional
el lunes lo seremos de fútbol.

Y así gira la rueda
del tiempo.
En esta era tan fugaz.
En esta era tan mediática.

Hasta que aparezca
otro niño varado
en una playa cercana.
O nos vengan a llamar
a la puerta a balazos,
los mismos monstruos
que nosotros mismos
pusimos debajo de la cama.

Hasta que la guadaña
vuelva a postrarse
cerca de casa
y sea portada matinal
en los periódicos.

Solo entonces,
volveremos a dejar de lado
la ceguera.
Y volveremos a mirar al alma
a la cara.
Escupiendo la verdad
a nuestras conciencias.

Solo entonces,
aunque solo por unas horas,
clamaremos al cielo justicia.
Compartiremos un post
y cambiaremos el perfil
de nuestras fotografías.
Buscando aliviar el dolor,
como un enfermo
que sale a comprar medicinas.

Pero el diagnóstico es crónico
y, de la enfermedad
no se huye
aliviando solo los síntomas.
Y arrancar la raíz al problema
requiere de valor taciturno.
Y es más difícil
que bajar a comprar aspirinas.

Por eso, decía,
tengo las manos manchadas
de hablar mucho y solo a veces,
de creer saberlo todo
y no ser nada.
De mirar para otro lado.
De sangre.
De hipocresía.

as

Foto: www.yourpaf.com

Nacho Aranguren Rojas

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