Cálculo de estructuras

No había permiso. Mintieron. Aunque en ese momento nadie tenía sitio. No existía la locura, ni las ganas de sentirse mejorado, ni rincones para echar un polvo. Solo había estrellas. Días. Noches. Palabras sin remordimientos. Soledad.

Ella nació allí. Al borde del éxtasis, cerca del mar. Un mar inevitable, libre de afanes. Y así era como sucedían las cosas allí…un lugar para renunciar al placer, donde la vida encontraba su oasis de felicidad.

marFoto: jimsomerville.wordpress.com

Cálculo de estructuras. Bestias feroces, ¿y si cambiase y fuera otra persona? Sólo retengo tu sonrisa. Tu olor. Tu despertar.

V E N…

V  E  N…

Ahora es tan fácil decirte que te vaya bien y pensar entretanto el adjetivo que te haga sentir bien. Quitarse el sombrero y muy lentamente imaginar que te beso. Calentarse.

Tres mil páginas y un método para romper los cristales. Siempre existe un instante…Pero hasta entonces, me reservo las armas y el abrigo.  La hoguera.

Un diálogo.

Un atraco a mano armada.

Una chispa de tu inteligencia.

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