Bienvenido a casa

Probablemente, si alguien escucha el nombre Radical Face sin conocerlo previamente, creerá que se trata de un artista completamente distinto al que realmente es. Al menos, esa es la sensación que compartimos varios amigos. Una creencia que me inspira a considerarle todavía más único, si cabe.

Ben Cooper (1982, Jacksonville, FL) es la cara visible de este proyecto en solitario. Pero más que un músico en sentido estricto, a Cooper se le conoce por ser un trovador, un cuenta-cuentos: sus canciones son historias correlacionadas entre sí.

radFoto: www.americansongwriter.com

 

Su primer álbum de estudio, Ghost, fue publicado en 2007. Durante la grabación -como ya hicieran los pintores impresionistas- saltó a la calle a rodearse de vida. Solo así conseguiría utilizar los sonidos de la naturaleza como si de un instrumento propio se tratasen. Son especialmente reconocibles aquellas campanas de viento que suenan al comienzo de su probablemente más afamada canción, Welcome Home. Y en ocasiones, la versatilidad de este artista puede hacernos creer que hay varios músicos en escena; no obstante, todas las voces son obra suya. Cooper entiende de loops, sabe como introducirnos en un bucle interno del que es difícil escapar sin los nervios en punta.

Sus siguientes trabajos, Touch the sky (2010) y The bastards (2011), fueron dos EPs en los que versionó canciones de Ghost introduciendo matices de su proyecto más íntimo que todavía estaba por llegar, la trilogía de discos The Family Tree.

El primer álbum de esta triología, The roots (2011), nos introducía a través de descripciones detalladas y ramalazos fantásticos en las raíces de una familia llamada Northcoles. Resulta asombrosa la fascinación de Cooper con la historia, la genealogía y los hechos ficticios. Gracias a ella, creó esta historia musical basada en el sigo XIX valiéndose únicamente de instrumentos de aquella época.

La segunda parte fue The Branches (2013), una obra que resaltaba las guitarras de corte folk y profundos acordes de piano. Un álbum más directo, de esos que con cuatro notas marcan la diferencia por el mensaje que representan.

Llegados a este punto, y con la trilogía (todavía) con final abierto, solo se me ocurre recomendarles su concierto en la Sala Caracol del próximo miércoles, 4 de noviembre. El cantautor norteamericano es capaz de mostrarnos, con una narrativa musical fulminante, sus vivencias y sueños.

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