Amy

“La música me permite ser sincera, hasta el punto de que hay canciones que a veces me niego a cantarlas porque me resultan muy duras”

Amy Winehouse

amFoto: www.plasticosydecibelios.com

 

El reciente documental sobre la vida de Amy es un logrado retrato de su vida a pesar de que, por momentos, olvida la figura de la que fue (y es) la mejor cantante del siglo XXI, en pos de ofrecernos un reflejo de una vida atormentada y repleta de excesos.

Perfectamente dirigido y con un ritmo que sigue la cronología de su vida en forma de canciones, -desde su debut Frank hasta los últimos compases de Back to Black-, el trabajo cinematográfico nos hace partícipes del apasionante universo Amy. Una artista que desde temprana edad se atiborra a depresivos, padece de bulimia, y que pronto caerá en el abismo de las drogas duras, gracias al impulso de Blake, su novio. Será en este personaje y en el padre de la propia Amy, donde recaerá el peso de la culpabilidad y el desplome de la artista. Según se nos relata en el documental, ambos tendrán un papel fundamental en los desequilibrios de la cantante que concluirán en su fatídica muerte por sobredosis.

A lo largo de sus casi (excesivas) dos horas,  observamos a una Amy omnipresente. Una estrella perdida que deambula entres claros y sombras; un torbellino capaz de encontrar la lucidez para demostrar su inmenso poderío pero que a la vez, se muestra frágil y endeble, dispuesta a partirse y dedicarnos esa caída a los infiernos tan sufrida y alarmante.

En mi opinión, Amy fue mucho más que lo que se nos muestra en el documental. Ese afán de querer mostrar las relaciones tormentosas o la avaricia de un padre cegado por el dinero, quitan valor a la carrera y a la voz de la londinense. Y es que Amy, no solo fue una voz irrepetible, sino una compositora cuyas letras nos enseñaban un alma especialmente humana y afligida. Su pluma, a menudo olvidada, es tan importante como cada una de las notas que desprendió y, por lástima, la película de Asif Kapadia nos muestra ligeros destellos de su talento.

amyFoto: hdfan-vidz.blogspot.com

 

La vida de Winehouse podría simbolizarse con el yin yang, esa dualidad que conforma el universo y que nos posiciona en un lado u otro de la balanza. Sin embargo, a diferencia de los conceptos taoístas, la joven cantante nunca encontró el equilibrio. Y al final de los finales, por mucha gente que te rodee, por mucho éxito que tengas, o por lo bonita que se pinte tu vida, si no encuentras una estabilidad, un punto de inflexión al cual puedas volver para meditar, serás víctima del fracaso y emocionalmente divagarás como Amy, entre la vida y la muerte.

Lamentablemente se nos muestra una visión de una persona incoherente, de una marioneta que quiere escapar y ahogarse en alcohol. Una mujer admirada, querida, que no soportó la fama… ¡Qué gran error! Espero que se la recuerde por su brillantez, aquella que le intentaron arrebatar y que jamás consiguieron.

Por todos los motivos expuestos, creo que el documental puede carecer de objetividad, puesto que únicamente aporta testimonios de amigos de la artista que aparecen en voz en off, consiguiendo así que el personaje de Amy goce del mayor de los protagonismos. Lo que no puedo negar, es que hay un trabajo impecable en la selección de vídeos privados y gracias a ellos conseguimos exprimir al verdadero personaje y sus fantasmas.

Quisiera concluir narrándoles lo que más me marcó y que a su vez, considero especialmente significativo para entender a Amy. En primer lugar, en las imágenes del concierto de Belgrado, impacta muchísimo el estado físico y psíquico de la cantante; más aun teniendo en cuenta que se encontraba en el momento más crítico de su vida y nadie de su alrededor hizo nada para que saliera de ese agujero negro en el que estaba ya metida hasta el fondo. En conexión con dicha actuación, destacaría su evolución física. La compositora pasa de ser una persona feliz -aunque sufriera ya de depresión- con una despampanante actitud de seguridad ante las cámaras, a comer de forma compulsiva, enseñándonos claros síntomas de su enfermedad (bulimia), para desembocar en una persona carcomida, consumida mental y físicamente, víctima y maleable…

Hemos perdido a una genio, o más bien, la sociedad acabó con ella…Amy Winehouse no tenía techo, y su leyenda permanecerá vida, a pesar de su vertiginosa y corta carrera.

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