Árboles de Teneré: Cinco Puntas

Tu imagen,
bailando como la llama del fuego con zapatos azules
y vestido anaranjado,
cambiando mí tejado por luces en el cielo.
Y al llegar la mañana
el tiempo se ahogó en el sudor de tu almohada,
tanto calor, tanto agua,
que al ahogarnos conseguimos encontrar a Caronte
sumergidos en un sueño de notas esdrújulas.

Nunca hubo tiempo para tanto horizonte,
ni mecheros en las sábanas
ni pucheros, ni lágrimas.
Nunca hubo tiempo para tanto horizonte.

Tú y yo dormíamos al son de un vals.
Dormidos como dos hojas de otoño
y vivos como los lunares de tu dulce disfraz.
Soñaba conmigo ella, pero yo, soñaba con más.

En este sueño, sueño ser Adán, el de Eva,
y bebía el agua del manantial de tu ombligo.
En este sueño soñaba que del charco provenía
el néctar que alimenta al Monte del Olimpo,
lago de cisnes grises y de metal.

Desperté justo a tiempo, y vi tu espalda.
En ella construí un gran barco de madera,
y al llegar la marea, comenzó el carnaval.
Fiestas de labios y naranjos en la cuna,
dos almas que respiran al son de una

El bosque de tu pelo me devolvió a tierra,
de ahí a la luna, y a las estrellas.

paraguasFoto: www.smartnetzone.com

Pablo Aznar

 

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