The Police. La policía.

Cuando escuchamos eso de “la policía”, nadie se queda indiferente. Miren que yo soy un tipo recto, educado, formal; uno de ésos que cualquier chica presentaría con el pecho hinchado a sus padres. Tengo un expediente impecable, nunca bebo en la calle y jamás llevo drogas encima. Pero, joder, es inevitable: el cuerpo salta, se agita, se prepara ¿saben a lo que me refiero? ¿No les pasa lo mismo a ustedes?

Si se dice “la policía”, se está queriendo decir algo más. Este sintagma tiene la peculiaridad de que siempre se enuncia con un mensaje implícito: “cuidado, peligro”. “Tú, tú, la policía” me advierte un colega, y yo, ipso facto, hago un escáner mental de mi vida pasada y presente para asegurarme de que no me la van a liar, de que estoy limpio por dentro y por fuera.

poliFoto: flickr.com

Es curioso, ¿no les parece? De pequeño, pensar en la existencia del cuerpo policial me hacía sentir en paz, seguro. “Si pasa cualquier cosa, hijo, llamas al 091. Que no se te olvide. 091”. Desde ese día, recuerdo, con ese número grabado a fuego en la cabeza, tuve menos miedo por un tiempo: estos son los malos, estos son los buenos y la policía está ahí para proteger a los buenos de los malos. O sea, a mí; a mí y a mis padres. Sí, “a mis padres”. En mi más tierna infancia, temía que me pasara como a Bruce Wayne…  Que mataran a mis padres era, seguro, mi miedo más profundo.

Perdón, me he ido. Volvamos al tema que nos ocupa.

Decía que este término, por norma, genera mal rollo. Pues bien. Ahora díganlo en inglés: “The Police”. ¿Qué? ¿Cómo se quedan? Nada que ver, ¿verdad?

polisFoto: www.vintag.es

“The Police”. Qué gran nombre para una banda como ésta: grande, inmensa. Porque The Police fue y es, aunque ya no toquen, una de las formaciones más importantes de la Historia. Me atrevería a decir, incluso, que no ha existido un trío igual.

Su mezcla de new wave con reggae les hizo vender más de 70 millones de copias por todo el mundo. Cada uno de sus miembros era sencillamente exquisito. Pese a pertenecer a distintas escuelas musicales, supieron reconocerse, desparramar, vivir y crecer juntos hasta lo más alto.

Vayamos por partes.

Sting, el líder absoluto, era capaz alcanzar unos agudos sobrehumanos con la voz al tiempo que creaba armonías imposibles con su bajo. ¿Cómo lo hacía? No tengo ni idea. Cuando hay talento, hay talento, y este guaperas, que ha participado en títulos cinematográficos como Quadrophenia Lock & Stock, tenía de sobra. Una lástima que su obra en solitario, a todas luces menos brillante, haya ensombrecido a esta legendaria figura.

quadroFoto: www.royalbooks.com

Stewart Copeland era el mago de la agrupación inglesa, su motor. Dueño y señor de las baquetas, del ritmo, de la percusión… Su estilo jazzero, generoso en detalles, y esa técnica que enlaza con sonidos más rockeros, lo han convertido en uno de los mejores baterías de todos los tiempos.

Por último, Andy Summers y su eterna guitarra. Probablemente fuera el menos virtuoso, sí, o tal vez, no le importaban tanto las miradas. Lo cierto es que su instrumento es la clave de la música de The Police. Él era quien marcaba las pautas, las melodías, los golpes, los silencios… Y gracias a su compenetración con Sting, la banda anglosajona tocó el cielo.

Hechas las presentaciones y detenidos en comisaría, con las esposas puestas y la sangre caliente, quiero dedicarles -mis queridos lectores- la canción Message In A Bottle, incluida en su segundo álbum Regatta de Blanc (1979).

 

 

Message In A Bottle narra la historia de un náufrago que, atrapado en una isla desierta, lanza al mar una botella con un mensaje de auxilio. Durante años, el hombre sobrevive aferrándose a la esperanza de ser rescatado, de volver con los suyos, a ese lugar seguro del que, en algún momento impreciso, lo arrancaron. Para mí, la grandeza de este tema está en que, aunque el rescate nunca llega, el mar acaba entregándole “cien mil millones de botellas”, y con ellas, el consuelo de saber “que no estoy solo en esto de estar solo”.

Ya ven. No son los únicos que se sienten solos, señores. Todos lo estamos un poco. Lo dice The Police y lo vemos de repente, aquí o allá, en conversaciones que, no sé muy bien cómo, acaban cruzando ciertas barreras. Tal vez me equivoque, pero intuyo que este atisbo de inexorable soledad a más de uno le quita el sueño alguna noche.

aloneFoto: deel-o-logy.blogspot.com

Y cuando estamos ahí, batallando con éste y otros miedos adultos, la música continúa velando por nosotros, dispuesta a hablarnos directamente al corazón y reconfortarnos.

Es por eso que “The Police” se me antoja tan buen nombre para esta banda, porque protege a los buenos y los hace mejores.

poFoto: oldtimewallpapers.com
Anuncios
Esta entrada fue publicada en General, Música. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a The Police. La policía.

  1. Pingback: Tal día como hoy… Un mensaje en una botella | kulturtado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s